BOMBA SEMILLA
contexto.
Fique tejido a mano, tierra, semillas mixtas.
Intervención urbana, Bogotá, 2018.
Las ciudades están llenas de umbrales pequeños y olvidados. El cuadrado de tierra desnuda alrededor de un poste, el parche de suelo descuidado entre el ladrillo. Bomba Semilla comenzó como un acto silencioso de atención hacia esos espacios ignorados.
Tejimos a mano formas compactas con fique, una fibra profundamente arraigada en la cultura material colombiana, rellenando cada una con tierra y una mezcla de semillas antes de colocarlas en las aberturas que deja la infraestructura urbana.
La intervención es modesta, casi invisible al principio. Lo que importaba era el tiempo. Lo que parece un nudo tosco de fibra natural se convierte en un pequeño ecosistema. La obra solo se completa meses después, cuando el pasto y las plantas espontáneas emergen a través y alrededor de la estructura tejida.
Una pregunta sobre el cuidado como acto político, sobre la porosidad entre la naturaleza y la infraestructura, y sobre los procesos lentos e inadvertidos que transforman una ciudad desde abajo.
El fique carga aquí su propia historia. Como material ha sido usado en Colombia desde tiempos pre-hispanicos. Es una fibra endémica andina que se ha usado p ara cuerdas, para costales, para atar las cosas. En Bomba Semilla se convierte en un recipiente que sostiene algo vivo y luego se disuelve en la tierra que alguna vez contuvo. La pieza existe en algún lugar entre la escultura, la jardinería guerrilla y la reparación urbana. Propone una forma menor, casi silenciosa de intervención — una que no impone forma al entorno sino que crea las condiciones para que el crecimiento ocurra en sus propios términos.



